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Mostrando entradas de 2014

El lobo feroz

Ese día me había despertado con mal pie, mi mujer se había largado con otro hacía apenas  unos meses, y yo seguía arrastrando el lastre de la desgracia. Sobre la mesa del recibidor había encontrado esta nota; "Lo siento, pero ya no te quiero. No me aportas todo lo que necesito. Me voy a las Maldivas con John. No intentes buscarme." ¿John? ¿Maldivas? ¿Quién era ese tal John? Y que nombre tan ordinário para semejante ejemplar. Me juego mis pezuñas lobeznas a que ese mamarracho no me llega ni a la suela de los zapatos. Pasé por todas las fases de duelo; Negación -Seguro que es una broma, a ver, ¿qué día es hoy? los santos inocentes, seguro! Ira - Se va a cagar ese tipejo como lo encuentre, le corto una oreja! Negociación - Siría se ha ido, pero ahora seré el rey de la casa, del sofá, del televisor, aah se acabó ver esos culebrones mexicanos.. aunque seguro que vuelve, si además se ha dejado las llaves. Dolor emocional -Jamás voy a superar esto, ahora mismo me...

Filosofeando; Dejarse llevar

Hacía mucho tiempo que no le daba a la tecla, quizás es porque nada irrelevante ha sucedido. Ya sabéis, rutina. Ese círculo vicioso. Este maldito bucle en el cual me encuentro atrapada y donde no encuentro la salida. Tal vez no la hay, o si,  a veces me convenzo de que si, que debe de estar por alguna parte, muy escondida, pero por ahí andará.. Otras, en cambio, mi grado de positivismo no aspira a tan elevado nivel, y sencillamente me dejo llevar. Y que pase lo que tenga que pasar. Dicen que dejarse llevar te proporciona una vida llana y fácil. Relaja los músculo y libera tensiones. Todo depende de la actitud del protagonista. Bajo mi punto de vista, entiendo que dejarse llevar equivale a hacer siempre lo que a uno le apetezca. Rara vez me apetece limpiar la casa, entonces, si me dejo llevar, a lo sumo duraría dos semanas antes de que me desalojaran por síndrome de diógenes. Y qué hago, ¿me dejo llevar o no me dejo llevar? ¿Libero tensiones o las acumulo? El ser ...

La despedida

Hacía un día de perros, no era por los del segundo piso, que no dejaban de ladrar, aún siendo las siete de la mañana de un Domingo cualquiera de Abril, sino por que además de llover a cántaros, me encontraba con un terrible dolor de cabeza. Y no había tenido nada que ver la fiesta de la noche anterior, ni esos chupitos de tequila que subían el ánimo a cualquiera, tampoco tuvo nada que ver ese vino peleón que trajo mi amiga Rosé, nada que ver. Estaba malita, muy muy malita, y  no tenía fuerzas para nada. No quería salir de la cama, había repasado mentalmente, y ese día no tenía nada interesante que hacer. Además, llovía mucho, y no me gustaba salir de casa cuando llovía. Pero todo me daba vueltas, así que decidí incorporarme. Un pie izquierdo por delante.. ay! mierda! qué es eso pegajoso que acababa de rozar..? joder! alguien había dejado hasta sus entrañas en la alfombra de mi dormitorio, y esperaba, deseaba, que ese alguien, hubiese sido yo. Café, necesito un  ...

Mi carta a los reyes

Este año he decidido hacer mi carta para los reyes del año que viene, porque como Oriente está muy lejos, siempre llega tarde, y claro, así no me aciertan. A ver si esta vez hay suerte, y me traen lo que les pido. "Queridos reyes magos, este año he intentado portarme mejor que el anterior, no sé si lo habré conseguido pero todos dicen, que la intención es lo que cuenta. Hace dos años pedí, que a ver si era posible que me tocara el euro-millón, la bono loto, el sorteo de la once, o la lotería de navidad ..etc, pero un tal Fabra se me volvió a adelantar; al año siguiente decidí apostar por la cesta de cuatro pisos del centro comercial, la de la peluquería de mi vecina, o la de la charcutería de mi prima. Pero imagino que mucha gente os pide lo mismo, así que el suertudo fue otro. El año pasado tuve suerte, si, fui una afortunada! me tocaron cinco céntimos en los jumpers! Y eso que ni siquiera os lo había pedido, sabéis como dar una sorpresa, eh pilline...

Mi ego de Diva

Hoy me han dicho una cosa que me ha hecho mucha gracia, "mi ego de diva", me han dicho, "no fuiste tu quién actuó, sino tu ego de diva", le dijo la sartén al cazo. Y, muy lejos de hacerme reflexionar, me ha hecho reír. Como ser humano, considero que todos, como tales, tenemos derecho a equivocarnos, pedir perdón por ello, y ser perdonados. El problema radica cuando tú, asumes tu culpa, te disculpas como buena samaritana que eres, y aún así te dan con la puerta en las narices. Atribuyéndote una serie de adjetivos calificativos, que no posees. Vale si, he obrado mal, tu tampoco te portaste como una santa, ¿merezco la muerte? Pues por lo visto si, vete derechita a la silla eléctrica! Soy una hipócrita, sí, por querer dialogar, y firmar la pipa de la paz. No me gusta dejar las cosas a medias, ni mucho menos que me dejen con la palabra en la boca. Llámame egoísta, por querer dormir tranquila cada noche. Tampoco me gusta que me juzguen por sucesos por los qu...