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Mostrando entradas de enero, 2020

El hombre de tus sueños

Seis meses antes. Jolín, no me lo podía creer, qué enamorada estaba, qué suerte tenía.. qué hombre por Dios! -Chloe estate quieta! -Es que estoy muy emocionada, y nerviosa, madre mía! necesito una tila, valeriana.. lo que sea! Mira, mejor dame una copa.. Gin Tonic, ya! -Te entiendo perfectamente, pero no vas a arruinar mi maravillosa obra de arte.. - Virgen santísima, Isabel! Me estás haciendo el eyeliner, no la carretera mágica hacia nunca jamás. -Y si te mueves, puede ser que sí se materialize esa carretera. Callé, porque quería estar guapa para esa primera cita con el hombre de mi vida, y ya que mi súper amiga me estaba echando una mano, más valía obedecer. Todo sucedió una tarde, de esas en las que tienes una resaca insoportable y no quieres salir de casa, pero te da hambre..  de guarradas, y después de estar peleándote con la báscula, -en uno de esos ataques concienciados decides expulsar los hidratos de carbono de tu vida, hasta el próximo fin de semana - lo...

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Y yo creyendo que tú eras inmortal, ciertamente lo creía. La rutina de encontrarte siempre ahí, callada, riendo o llorando, se había convertido en una costumbre. Hacía años, muchos, que no podía encontrarte. No eras tú, tu llama se iba apagando lentamente y todos nos acostumbramos a ello, al menos yo lo hice. A mirarte sin verte. Pero ese día llegó, y al final te fuiste.  No eras inmortal abuela, creíamos que sí, pero no. Tal y como tú eras, con ese carácter y esa personalidad, ni siquiera podías elegir un día cualquiera para marcharte, tuvo que ser un treinta y uno de diciembre.  El único día en el que no se entierra a nadie es el uno de enero, así que no te enterraron hasta el dos. Diste guerra hasta para eso. Yo me había vuelto a la ciudad donde vivo ahora, tres días antes.  Al menos pude despedirme de ti, aunque con la certeza de que te iba a volver a ver.  Ahora no lo asimilo. De verdad que me cuesta. Va a ser muy extraño cuando ya no nos reunamos en ...