Filosofeando; Dejarse llevar
Hacía mucho tiempo que no le daba a la tecla, quizás es porque nada irrelevante ha sucedido.
Ya sabéis, rutina. Ese círculo vicioso.
Este maldito bucle en el cual me encuentro atrapada y donde no encuentro la salida.
Tal vez no la hay, o si, a veces me convenzo de que si, que debe de estar por alguna parte, muy escondida, pero por ahí andará..
Otras, en cambio, mi grado de positivismo no aspira a tan elevado nivel, y sencillamente me dejo llevar.
Y que pase lo que tenga que pasar.
Dicen que dejarse llevar te proporciona una vida llana y fácil.
Relaja los músculo y libera tensiones.
Todo depende de la actitud del protagonista.
Bajo mi punto de vista, entiendo que dejarse llevar equivale a hacer siempre lo que a uno le apetezca.
Rara vez me apetece limpiar la casa, entonces, si me dejo llevar, a lo sumo duraría dos semanas antes de que me desalojaran por síndrome de diógenes.
Y qué hago, ¿me dejo llevar o no me dejo llevar? ¿Libero tensiones o las acumulo?
El ser humano se acostumbra en seguida a lo bueno y muy lentamente o rara vez, a lo malo.
Y lo bueno no siempre es lo mejor ni lo malo lo peor.
Trazar un objetivo, ir a por el. Y no dejarse llevar por distracciones, las distracciones nos impiden llegar a la meta.
Si nos dejamos llevar nunca veremos la salida.
Simplemente estaremos haciendo lo que nos apetece que no es lo que necesitamos.
Con la dieta sucede lo mismo, después de tres semanas de una amistad intensa con mis amigas las hortalizas, decido dejarme llevar por el sendero más dulce, y me como la casa de chocolate de la bruja malvada.
Tendemos a encontramos diversas razones por las que dejarnos llevar y justificarlas, -hoy me dejo llevar y me como una chocolatina, hoy me vuelvo a dejar llevar, porque me apetece, y me como un helado, hoy porque me lo merezco, hoy porque estoy depre.. -Lo confieso, soy adicta al dulce.
El resultado son tres tallas más y una dependencia importante hacia los hidratos de carbono.
Esto es aplicable a cualquier caso.
Como todo en esta vida te dirán, que todo en su justa medida, sienta bien.
Pues nada, déjate llevar, pero solo un poquitín.
Ya sabéis, rutina. Ese círculo vicioso.
Este maldito bucle en el cual me encuentro atrapada y donde no encuentro la salida.
Tal vez no la hay, o si, a veces me convenzo de que si, que debe de estar por alguna parte, muy escondida, pero por ahí andará..
Otras, en cambio, mi grado de positivismo no aspira a tan elevado nivel, y sencillamente me dejo llevar.
Y que pase lo que tenga que pasar.
Dicen que dejarse llevar te proporciona una vida llana y fácil.
Relaja los músculo y libera tensiones.
Todo depende de la actitud del protagonista.
Bajo mi punto de vista, entiendo que dejarse llevar equivale a hacer siempre lo que a uno le apetezca.
Rara vez me apetece limpiar la casa, entonces, si me dejo llevar, a lo sumo duraría dos semanas antes de que me desalojaran por síndrome de diógenes.
Y qué hago, ¿me dejo llevar o no me dejo llevar? ¿Libero tensiones o las acumulo?
El ser humano se acostumbra en seguida a lo bueno y muy lentamente o rara vez, a lo malo.
Y lo bueno no siempre es lo mejor ni lo malo lo peor.
Trazar un objetivo, ir a por el. Y no dejarse llevar por distracciones, las distracciones nos impiden llegar a la meta.
Si nos dejamos llevar nunca veremos la salida.
Simplemente estaremos haciendo lo que nos apetece que no es lo que necesitamos.
Con la dieta sucede lo mismo, después de tres semanas de una amistad intensa con mis amigas las hortalizas, decido dejarme llevar por el sendero más dulce, y me como la casa de chocolate de la bruja malvada.
Tendemos a encontramos diversas razones por las que dejarnos llevar y justificarlas, -hoy me dejo llevar y me como una chocolatina, hoy me vuelvo a dejar llevar, porque me apetece, y me como un helado, hoy porque me lo merezco, hoy porque estoy depre.. -Lo confieso, soy adicta al dulce.
El resultado son tres tallas más y una dependencia importante hacia los hidratos de carbono.
Esto es aplicable a cualquier caso.
Como todo en esta vida te dirán, que todo en su justa medida, sienta bien.
Pues nada, déjate llevar, pero solo un poquitín.
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